Este libro es libre, no tiene dueño, pues las palabras se pueden poseer.
Su autor las escribió un día, para que tu hoy puedas disfrutarlas. Asímismo, deja
que otros las disfruten liberando este ejemplar cuando ya lo hayas leído.
Puedes registrarlo en www.bookcrossing.com, y contribuirás a su seguimiento
a lo largo del espacio-tiempo. Su código BCID es: XXXXXXXXXXX
Fueron estas las palabras que elegí para liberarte. Desde el momento en que caíste en mis manos, rescatado de entre libros manchados por el polvo de los años, supe que acabaría recorriendo tus líneas palabra por palabra. No pude evitar la curiosidad, ni la sed de conocer por fin la crónica que tan famoso autor ofreció al mundo allá por el año 81. No quise que en tu caso, se cumpliera la profética muerte anunciada. Mis deseos para ti fueron mucho mas pretenciosos, y no menos disparatados que la reclusión enterna en la tercera balda. Calculé riesgos y ganancias, y el balance, cómo no, era negativo. No fue por tanto un impulso racional el que me llevó a desprenderme de ti, sino la ilusión de compartir y dar sentido al papel que hacía de soporte a la novela. Elegí un banco de un parque, y te dejé solo. No te abandoné, puedes estar tranquilo. Te dí las alas que te mereces, la libertad que te corresponde. No sin miedo a que el azar acabase por llevarte a un cubo de basura, o otro encarcelamiento en alguna biblioteca privada, me alejé de aquel banco para tumbarme al sol y disfrutar de la tarde en buena compañía. Al marchar, no pude evitar acercarme de nuevo, pero ya no estabas. Para bien o para mal, tu futuro ya no estaba en mis manos.

Pasaron exactamente dos semanas hasta que volví a recibir noticias sobre tí. Se que caíste en buenas manos, y que volverás a ser libre. No se si finalmente acabarás olvidado, o perdido, pero se que al menos comenzaste tu viaje, y que fuiste compartido:
Lo encontre en un banco al sol, una tarde en la que yo mismo me andaba
buscando. En realidad, creo que el libro me encontro a mi, porque era yo el
que estaba perdido. Llevaba un post-it en la portada que decia en letras
bien grandes: “NO ESTOY PERDIDO. SOY LIBRE. LEEME, SEGURO QUE TE GUSTO”
Y asi fue, lo lei y me encantó. Ahora me toca seguir la cadena y dejar que
otra persona sea encontrada por el libro.



Compartir es vivir! Qué grande lo del libro, tine que hacer muchísima ilusión saber que ha sido encontrado y de esa forma!
Hay gente maja
buaaaaa yo tb kiero hacer eso! k guay!vo ya investigar en la page!