El miedo. Un concepto tan abstracto no puede tener una definición sencilla. Lo cierto es que en algunos momentos de nuestras vidas nos influye, o incluso nos llega a dominar.
El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.
Miedo, Wikipedia.
En el momento en el que existe el dolor, o al menos la amenaza de una situación desagradable, comienza el miedo. No tiene porque estar basado únicamente en el sufrimiento personal, sino que también se puede sentir miedo al dolor ajeno cuando hay un vínculo emocional con la otra persona.
Se trata de un mecanismo natural para protegernos de un entorno hostil, o incluso de nosotros mismos. Por lo tanto, negarlo supone negar la propia naturaleza humana, tanto como si nos negasemos a satisfacer otras necesidades como comer alimentos o beber agua.
La ataraxia no nos lleva a superar el miedo, sino que en realidad solo lo oculta bajo un manto de orgullo, hasta un día en que ese manto se descubre, e inevitablemente sale a la luz todo nuestro terror. Y saldrá, con toda seguridad, en su forma mas atroz y deshumanizante. Al fin y al cabo, todos tenemos nuestra propia habitación 101. En 1984, novela de George Orwell, este lugar representa la exposición a la situación mas insoportable para cada individuo. Para el protagonista del libro son las ratas. A través de este modo de tortura, se consigue disparar incontroladamente el miedo en una persona, hasta el punto de volverla totalmente manejable. Nada extraño si tenemos en cuenta los sistemas de tortura psicológica utilizados a lo largo la historia en todo el mundo para conseguir inculpaciones, dirigiendo, de este modo, el sufrimiento hacia una persona o ideal que nunca se traicionaría.
Al ser absolutamente inevitable, aceptar el miedo es un proceso más dentro del conocimiento de uno mismo.Solo a través de este conocimiento, se puede canalizar para que no afecte al comportamiento cotidiano. Al fin y al cabo, no es valiente quien no tiene miedo, sino quien a pesar de tenerlo, lucha y lo supera.
El miedo.Complejo mecanismo, que nos protege y al mismo tiempo nos hace totalmente vulnerables. No es nada nuevo, que gobiernos o grupos militares usen el miedo como arma más potente para manejar al pueblo, y guiarlo hacia sus objetivos. El miedo nos puede distraer, o cegar, ocultándonos lo que está ante nuestros ojos, y así eliminando la oportunidad de ejercer la desaprobación popular. El miedo puede consiguir centrar los pensamientos de las personas en cuestiones insignificantes, apartándolas de las que verdaderamente importan, como la legitimidad de las acciones del gobernante, o incluso la propia felicidad. Por miedo se puede llegar a actuar desmesuradamente contra amenazas que ni siquiera existen. Por miedo se puede votar a un partido. Por miedo se puede llegar a aprobar una guerra. Por miedo se puede matar. El miedo, da lugar a la locura. Por el miedo se nos controla, y es precisamente este miedo, lo que debemos controlar.
Una nimiedad nos consuela porque una nimiedad nos disgusta.
BLAISE PASCAL


